Dr. Enrique De Rosa: «El efecto “copycat” de un problema que no empieza en el aula: qué hay detrás de las amenazas y la violencia escolar»

El reconocido médico Psiquiatra dialogó en la mañana de la radio por Santa María FM 88.1 sobre la viralización de agresiones y la búsqueda de reconocimiento en redes sociales generan nuevos desafíos para la prevención y el abordaje de los conflictos.-

El ataque ocurrido en San CristóbalSanta Fe, el 30 de marzo de 2026, que terminara con un muerto y heridos, fue seguido por una serie de amenazas de tiroteos en escuelas de distintas provincias durante estas semanas, y renovó algo a lo que estamos asistiendo como sociedad sin encontrar respuestas adecuadas: la violencia en el ámbito escolar.

La reacción inmediata suele ser similar: hablar de una “epidemia” y sacar conclusiones y actuar en consecuencia a lo que la palabra sugiere, un brote, la eclosión súbita de algo.

Sin embargo, ese diagnóstico, aunque comprensible, es impreciso: en lugar de plantear un proceso dinámico y con un origen multifactorial, y sin duda de larga data, agrupa fenómenos distintos bajo una misma etiqueta y esto dificulta entender qué está ocurriendo realmente. Desde ya, aleja la posibilidad de tomar medidas efectivas.

En esa búsqueda de explicaciones monocausales surgen las redes, el bullying, la familia etc. Todas ellas, sin duda, parte del tema pero como detrás de toda afirmación parcial se esconde la falsedad de la premisa.

No es lo mismo una pelea entre alumnos, el bullying, la violencia que los chicos traen desde sus hogares o los episodios extremos. Mezclar todo genera impacto, pero impide el análisis.

En el área de los comportamientos sociales y medios, la llamada agenda setting, un concepto de Maxwell McCombs y Donald Shaw, que postula que los medios no nos dicen qué pensar, pero muchas veces sí sobre qué pensar.

A su vez esto se articula con otro concepto que es la construcción narrativa de la violencia, que, simplificando el concepto, es cómo se cuentan esos hechos y las razones que se dan a estos.

La importancia de estos últimos factores, es que llevan a un efecto comportamental muy conocido en particular en el área de los comportamientos violentos y la criminología que son los comportamientos por imitación, o como se lo conoce habitualmente efecto Copycat.

Todo esto modifica nuestra percepción del mundo y en un cerebro en crecimiento como el de los adolescentes se potencian de manera significativa.

Las autoridades bonaerenses educativas y de seguridad, señalaron que las amenazas fueron promovidas a través de redes sociales en las que participan estudiantes, y pidieron no viralizar los mensajes por el daño que producen y por el riesgo de repetición. Relacionado con este aspecto, la investigación oficial del caso San Cristóbal encontró vínculos con “subculturas digitales violentas”, y en particular comunidades virtuales transnacionales que glorifican masacres, como la TCC (True Crime Community, Comunidad de crímenes reales).

En la búsqueda de la explicación de los fenómenos sociales violentos frecuentemente se olvida lo que el sociólogo Johan Galtung explicó hace casi 60 años (1969) en su artículo “Violencia, paz e investigación sobre la Paz”, publicado en el Journal of Peace Research en el cual señalaba que la violencia que vemos, la emergente, la directa, está basada inevitablemente en otra estructural que es la que hace al sistema social e institucional y a la matriz cultural que es la que provee de razones y justificaciones ideológicas. Esto se llamó la pirámide de Galtung.

Si bien hoy hay abordajes desde diferentes áreas que amplían y en algunos casos cuestionan el modelo, esto sirvió y sirve de marco conceptual. Por ejemplo, desde los hallazgos de la neurobiología del comportamiento, los estudios sobre tolerancia a la frustración, gratificación, circuito de recompensa, autorregulación, impasividad, de la neurobiología del trauma, arrojan muchas líneas a ser seguidas y estudiadas en los casos específicos. Al mismo tiempo están los modelos que permiten medir, como lo es el campo de la epidemiología de la violencia, y posibilitan pensar en términos de acciones de políticas públicas concretas.

En cuanto a nuestro país, en el que de alguna manera la violencia escolar y en particular aquella mediada por armas parecía algo lejano, ahora ya muestran un escenario progresivamente más complejo.

Si nos remitimos al ámbito escolar diversos informes indican que una proporción significativa de estudiantes ha sido víctima de agresiones, y/o ha presenciado situaciones de violencia o incluso reconocen haber agredido a un compañero.

En Argentina, UNICEF reportó en noviembre de 2025 un fuerte aumento de situaciones de bullying, que pasó de 25% a 41% en un año. Por su parte, Argentinos por la Educación mostró los siguientes datos para primaria:

  • 56% de los alumnos dijo haberse sentido excluido al menos alguna vez
  • 40% se sintió fuera de lugar
  • 36% se sintió solo
  • 34% reconoció haber agredido a un compañero
  • 56% presenció agresiones
  • 63% reportó haber sido víctima de alguna agresión o situación de violencia, ya sea en la escuela o en redes sociales.