Comienzan las obras en el Teatro de la Virgen de Luján luego de más de 20 años de permanecer cerrado
Luego de más de 20 años de permanecer cerrado, comienzan las obras de restauración integral del Teatro de la Virgen, uno de los patrimonios culturales más valiosos de Luján. Ubicado en la intersección de Padre Salvaire y San Martín, en pleno corazón de la zona basilical, su recuperación marca el inicio de una etapa histórica para la ciudad y busca revitalizar un espacio estratégico para la vida cultural, turística y religiosa del distrito.
El proyecto se formalizó a partir de un convenio suscripto entre la Municipalidad de Luján y el Arzobispado de Mercedes-Luján, que fue remitido al Honorable Concejo Deliberante para su convalidación. Este acuerdo permite que el Municipio utilice las instalaciones del edificio a cambio de realizar la obra de restauración integral del teatro.
A lo largo de su historia, el Teatro de la Virgen fue mucho más que un escenario religioso: también funcionó como cine y teatro, proyectando películas como Tango feroz, Drácula y Duro de matar, y albergando espectáculos de grandes figuras populares como Sandro, Midachi, Sergio Denis, Dyango, Carlitos Balá y Horacio Guarany, entre otros.
La recuperación del Teatro se enmarca en una política pública de puesta en valor del patrimonio histórico y fortalecimiento del perfil turístico-cultural de Luján, rumbo a los 400 años de su fundación. Con su reapertura, no sólo se preservará un ícono arquitectónico, sino que se sumará un nuevo espacio para actividades artísticas, encuentros comunitarios y propuestas vinculadas a la identidad lujanense. El gran flujo de público que generará el teatro seguirá fortaleciendo la cultura local y fomentando el turismo.
El Arzobispado de Mercedes-Luján emitió un comunicado oficial para advertir a la comunidad sobre intentos de fraude telefónico, ocurridos recientemente en la ciudad de Carmen de Areco, donde fieles de una parroquia fueron víctimas de engaños que incluían el uso de imágenes de sacerdotes pertenecientes a otras diócesis.
Desde la institución eclesiástica señalaron que la Iglesia de Mercedes-Luján y sus comunidades no realizan ningún tipo de pedido de colaboración por medios telefónicos ni llamadas.
Frente a estos hechos, solicitaron a los vecinos desestimar cualquier pedido que llegue por esa vía y verificar su autenticidad exclusivamente a través de los canales institucionales oficiales.
“El objetivo es evitar que más personas sean víctimas de estas maniobras que se aprovechan de la buena fe de la comunidad”, indicaron desde el Arzobispado. Asimismo, remarcaron que cualquier campaña o colecta promovida por la Iglesia será informada por medios verificados, como los sitios web o redes oficiales de cada parroquia o del propio Arzobispado.
La advertencia fue acompañada por un pedido de colaboración para difundir esta información entre familiares y conocidos, especialmente adultos mayores, quienes podrían ser los más vulnerables frente a este tipo de estafas.
El pasado jueves 12 y viernes 13 de junio se llevó a cabo en el seminario arquidiocesano «Santo Cura de Ars», un curso inmersivo titulado “La persona y la comunidad en el centro de la evangelización: una aproximación a la antropología cristiana”, impulsado por el Arzobispado de Mercedes-Luján.
La actividad estuvo destinada a Representantes Legales y nuevas Directoras Pastorales de los colegios que integran la red arquidiocesana, y se desarrolló bajo la custodia espiritual de la Virgen de Luján. Durante dos jornadas, se combinó formación académica de calidad con momentos de fraternidad y encuentro.
El encuentro fue organizado por la JuREC (Junta Regional de Educación Católica), junto a la Escuela Sínodo, y contó con el acompañamiento del Padre Obispo Jorge Eduardo, así como de los padres Sebastián Ríos y Lucas Figueroa, y de Clarita Sosa.
Desde el equipo organizador agradecieron la calidez en la recepción y reafirmaron su compromiso de seguir trabajando para que el Proyecto Educativo Pastoral se traduzca en una guía concreta para la vida de las comunidades educativas.
Como Peregrinos de Esperanza, el miércoles 16 de abril a las 11 hs., en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes, nuestro Padre Obispo +Jorge Eduardo presidirá la Santa Misa Crismal. Concelebrará el obispo auxiliar Mauricio; junto a los sacerdotes de la arquidiócesis. Será una Eucaristía que nos anima a vivir con plenitud la Semana Santa.
Durante la celebración eucarística, se consagrará el Santo Crisma y se bendecirán los óleos de los enfermos. En esta bellísima Misa nuestros sacerdotes comparten un profundo momento de fe en el que renuevan sus promesas sacerdotales. Como Iglesia arquidiocesana de Mercedes-Luján, te animamos a compartir junto al clero esta gracia.
Durante la Eucaristía se ofrecerá una colecta destinada a contribuir con los cuidados de salud de los sacerdotes de nuestra Iglesia peregrina. Vos también sos parte de este caminar juntos.
Contamos con vos, te esperamos este miércoles 16 a las 11 hs. en la Catedral de Mercedes. Quienes no puedan concurrir, podrán acompañar la Eucaristía a través del Canal oficial de la Arquidiócesis en www.youtube.com/arquidiocesismercedeslujan
El 4 de febrero será la Memoria (libre) del Beato Eduardo Francisco #CardenalPironio. Ayer domingo , en el @santuariodelujan en este domingo en que hemos celebrado la Presentación del Señor compartimos la Santa Misa en Memoria agradecida por el testimonio de vida de #BeatoPironio.
Presidió la Eucaristía el arzobispo de Mercedes-Luján, +Jorge Eduardo Scheinig. Concelebró el obispo de la diócesis de 9 de Julio, tierra natal del Cardenal Pironio, +Ariel Torrado Mosconi.
En este Año Santo al que nos ha convocado el Papa Francisco a «todos, todos, todos», le pedimos al Cardenal Pironio, profeta de la esperanza, su intercesión para que juntos removemos la esperanza que no defrauda.
A través de la pronunciación de su homilía, +Jorge Eduardo Scheinig expresó: «El Papa Francisco nos ha invitado a ser este año peregrinos de esperanza, es un año jubilar, un año para poner de vuelta todo en blanco; renovarnos; hacer eso tan lindo que uno hace cuando lava. Es un año para lavarnos y renovar la esperanza. Porque la esperanza es un motor enorme para la vida. Una persona esperanzada tiene una fuerza que no lo para nadie. La desesperanza también es un motor enorme para frenar La esperanza te levanta, la desesperanza te mata. Cuidado, lo digo de vuelta. La desesperanza también genera muerte, por eso es muy importante para nosotros que seguimos a Jesús, como nos propone el Papa Francisco en este año, renovar la esperanza. Que, como todo en la vida, hay que darle un sentido profundo, después hay que cuidar la esperanza. Uno tiene que decir ¿dónde pongo la esperanza? Y cuando descubrís dónde está tu esperanza, después hay que cuidarla.
El Evangelio que recién leímos nos cuenta, como les decía al comienzo de la Misa, ese momento en el que José y María llevan al niño para presentarlo al Señor ¿Qué hacían los judíos en aquella época? Y hoy lo siguen haciendo. A los varones los circuncidaban como un signo de pertenencia a un pueblo. Y, le da un nombre ahí, como nosotros hacemos en el bautismo, este se llama Jesús. Y, como era el primer hijo varón, la tradición decía que todo lo primero se lo ofrecía el pueblo a Dios. Vos hacías una cosecha y la primera cosecha decía Dios, gracias. Muchos de ustedes cuando compran el auto vienen con la llave…, algo parecido, eso que uno vive como algo lindo, gracias a Dios. Y como las mujeres cuando hacen el parto sangran y la sangre para el pueblo de Israel era mancha, había que purificarla a la mujer, entonces, en esa celebración se presentaba al niño, se lo circuncidaba, se le daba el nombre y la mujer se purificaba.
En esas circunstancias, imagínense un templo como este, lleno, y ahí había un anciano, Simeón, que cuando lo ver venir al niño, con su mamá y su papá, lo ve a ese niño y siente algo dentro suyo que lo renueva totalmente, le cambia la vida. Entonces dice, “ya está, ahora me puedo morir tranquilo, porque he visto la luz, he visto el elegido de Dios, el Mesías, ese niño es el que Dios había prometido”. Simeón se llena de esperanza.
¿Qué es la esperanza? Cuando tu anhelo más profundo se ve colmado de Dios. Vos esperas algo, te muestra algo y vos decís, ya está, ahora sí estoy seguro, estoy seguro; apuesto a todo lo que quieran, que muchos de ustedes hoy renuevan la esperanza. Ustedes vinieron hoy con sus peticiones a la Virgen, vinieron caminando, trajeron a sus hijos a bautizarse. No sé por qué vienen hoy, pero vienen con anhelos, vienen con deseos, vienen con sueños. Y estamos celebrando la Misa, y algo pasa y uno dice: “Sí, sí, es verdad”. Se genera un encuentro entre Dios y vos, Dios y nosotros y ese encuentro te renueva la vida. Y cuando vos descubriste esto, no lo perdes más. Cuando vos te diste cuenta que esto es real, que la esperanza es real, no la perdes más. La esperanza no defrauda, en todo caso hay que cuidar la esperanza, porque hay muchas cosas negativas que te desesperan. Pero eso que vivieron Simeón y Ana lo estamos viviendo nosotros hoy. Les cuento esto: La Iglesia, hace unos años, unos 60 años, hizo un encuentro que llamamos Concilio Vaticano II y volvió a tomar conciencia que la misión de la Iglesia es generar esperanza en los pueblos. Que la misión que tiene la Iglesia es que los sueños de unos se encuentren con Dios y el corazón se sienta pleno de esperanza. Y desde hace 60 años, el Papa Pablo VI, Juan Pablo I, con un poquitito de tiempo, con esa sonrisa tan linda, Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco, son profetas de esperanza porque hacen todo lo posible para que la Iglesia, nosotros, todos, todos, todos nosotros, que somos la Iglesia, los seguidores de Jesús, seamos animadores de esperanza, le digamos a la gente que es posible que Dios, colme nuestros sueños, nuestros anhelos, que sea la luz de nuestra vida.
Entonces, el Cardenal Pironio, que hoy recordamos, fue un hombre que se dio cuenta de lo que decía el Concilio, lo hizo propio, lo hizo carne, de verdad lo hizo carne; se enamoró de esa propuesta y él también se convirtió en un profeta de la esperanza. Fue un obispo que estuvo en la Argentina, después estuvo en una misión para toda América Latina y después para la Iglesia universal. Fue un trabajador de la esperanza, su pastoral es la pastoral de la esperanza porque él trabajaba con un trabajo artesanal muy cuidadoso, muy delicado para que la vida concreta de la gente, especialmente de los más pobres, en ese encuentro naciera una esperanza nueva, que fuera un motor para la vida, peleó contra la desesperanza, contra todo lo que provoca desesperanza. Se convirtió en un hombre de palabras fuertes, palabra profética para que la Iglesia, todos nosotros, seamos personas llenas de esperanza. Agradecemos su testimonio de vida, sus palabras, y sigue resonando en nosotros ese ánimo que tenemos que cuidar porque
los tiempos del Cardenal de Pironio no fueron fáciles. Fue un hombre incluso que tuvo que soportar la difamación, se hablaba mal de él. Se lo ponía en sospecha y, sin embargo, no aflojaba, seguía siendo un hombre animador de la esperanza.
Hay tiempos que el mundo está más tranquilo y hay tiempos que el mundo se convulsiona. No solo una parte del mundo, que siempre en un mundo tan grande como el nuestro siempre va a haber dificultades, pero hay momentos que pareciera que en el mundo aparece una nube como una sombra, como algo que oscurece. Y, entonces genera división, genera enfrentamiento. Las divisiones no son nuevas. No es que hoy es la primera vez que el mundo se divide. Pero hoy estamos siendo testigos de un mundo agresivo, violento, no solo en los discursos, que lo son. Un mundo que se agrede, que nos agredimos unos a otros con fuerza, sin posibilidad de diálogo, de encuentro. Un mundo que genera líderes que son capaces de deportar masivamente a las poblaciones migrantes o generar muros entre pueblos o hacer de una forma política, social y económica un poder basado en agredir al otro, en maltratar al otro y es posible entonces que estemos tentados a la desesperanza. ¿Cómo trabaja la desesperanza? Nos resume, nos enfrenta, nos hace bajar los brazos. Y hace falta entonces hoy que, como el Cardenal Pironio, tomemos esa antorcha de la esperanza que no defrauda y seamos capaces! capaces de en esta vida concreta, en esta vida concreta, en este momento de la historia que nos toca vivir y ser profetas de la esperanza. Y a pesar de todo, de toda propuesta política, social, de todo discurso, trabajemos por la fraternidad humana.
Nuestra esperanza es la fraternidad. es la fraternidad. Nuestra esperanza es la comunión entre pueblos, entre personas. Quien se dispone a trabajar así, quien se dispone para ser un hombre esperanzado y hacer que muchos tengan esperanza, va a sufrir, va a sufrir porque esto genera tensiones porque esto genera tensiones, genera dolor e incomprensión. Somos testigos en este tiempo, en las redes habla un obispo con todo su mejor deseo de fraternidad y lo matan, no dice nada malo, pero lo matan. El que se dedique a trabajar por la esperanza va a sufrir. Pero quiero decir esto con toda claridad, se lo digo con mucha humildad también. El sufrimiento no te lleva a la desesperanza. No se deje intentar, porque muchas veces el cansancio de la vida cotidiana, el sufrimiento no es necesariamente el motivo de la desesperanza. Es dolor, es sufrimiento, pero uno puede en esas circunstancias sostener el deseo de que mi anhelo, mi sueño, se encuentre con Dios y eso me vuelva a llenar de esperanza.
Entonces la esperanza necesita de la confianza en Dios. Nosotros nos apoyamos en Dios. En el antiguo testamento, el pueblo de Dios no lo podía nombrar a Dios, entonces usaba adjetivos. Un adjetivo que a mí me encanta y que es lindísimo, es roca. Dios es roca. Yo me puedo apoyar en Dios. Confío en Él, en medio de circunstancias difíciles, confío en Él. Y sé que mi sueño será bendecido por Dios. Mi anhelo profundo será colmado por Dios. La esperanza no defrauda. Demos gracias a Dios por el Cardenal Pironio, profeta de esperanza y pidamos que hoy surjan nuevos hombres y mujeres que sean capaces de animarnos a la esperanza, aunque tengan que sufrir. Vamos a pedírselo a Dios y a María de Luján, a la que el Cardenal Pironio amaba con todo su corazón, por eso él está sepultado aquí.»
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El próximo sábado 22 de marzo será un día de profunda significación para la comunidad católica de la Arquidiócesis de Mercedes-Luján, ya que se llevarán a cabo importantes ordenaciones diaconales y sacerdotales en el «Estadio Centro», ubicado en Belgrano 67, en la ciudad de Chivilcoy.
En la ceremonia, que será presidida por el arzobispo Jorge Eduardo Scheinig, recibirán el sacramento del Orden Sagrado como sacerdotes Agustín Báez, Agustín Denezio y Nicolás Monti. Asimismo, el seminarista Manuel Asenzo será ordenado diácono, dando un nuevo paso en su camino hacia el sacerdocio.
La misa comenzará a las 11:00 horas, y al concluir el acto litúrgico se compartirá un ágape entre los presentes, un momento de comunión y celebración comunitaria.
Desde la arquidiócesis expresaron su gratitud por estos nuevos ministerios. «Damos gracias a Jesús Buen Pastor por la fecundidad del ministerio de cada uno de ellos. Le pedimos a la Santísima Virgen María, en sus advocaciones de Nuestra Señora de las Mercedes y de Luján, por las gracias derramadas en nuestra Iglesia arquidiocesana», destacaron en un comunicado oficial.
Las ordenaciones representan un hito significativo en la vida de la Iglesia, ya que refuerzan el compromiso de nuevos ministros con su labor pastoral, evangelizadora y comunitaria. La entrega de estos jóvenes al servicio del pueblo de Dios se da en un contexto de renovación espiritual en la arquidiócesis, que se prepara para celebrar este gran acontecimiento con fe y esperanza.
Fuente: Noticias Mercedinas
El Arzobispado de Mercedes-Luján informó que el sacerdote Alejandro Rodolfo Gwerder fue dimitido del estado clerical por decisión del Dicasterio para el Clero tras un proceso en su contra por delitos contra la obediencia, la comunión y las obligaciones inherentes al ministerio sacerdotal.
Con esta sanción, Gwerder queda inhabilitado para ejercer el sacerdocio, predicar homilías y desempeñar cualquier tarea eclesiástica.
La decisión fue comunicada a través del protocolo oficial 004/25 emitido el 16 de enero de 2025.
El Arzobispado expresó un mensaje de esperanza y oración por el sacerdote sancionado, invocando al Señor y a la Virgen para que lo acompañen en este «tiempo importante» de su vida.
La medida se enmarca en las normativas del Derecho Canónica que regulan la conducta de los miembros del clero, subrayando el compromiso de la Iglesia con la disciplina y la transparencia.
Fuente: Noticias Mercedinas
