En una mañana marcada por la emoción y el encuentro comunitario, más de un millar de personas se congregaron este sábado frente al Palacio Municipal para conmemorar el Día de la Bandera.
El eje central de la jornada fue el acto de Promesa a la Bandera, en el cual 1.200 alumnos y alumnas de cuarto año de escuelas de gestión pública y privada reafirmaron su compromiso con el símbolo nacional bajo la jura tomada por el intendente municipal, Juan Ignacio Ustarroz.
El evento, que comenzó puntualmente a las 11:00 horas, vistió de celeste y blanco la plaza San Martín (y la avenida 29 frente al Palacio Municipal). El inicio formal estuvo dotado de una gran solemnidad gracias a la interpretación del Himno Nacional Argentino a cargo de la cantante Natalia Zavala, cuya presentación contó de manera simultánea con su correlato en lenguaje de señas, garantizando un marco de inclusión para todos los asistentes.
Durante las alocuciones oficiales, y presentado por el locutor Diego Maru, el inspector Cristian Ponce tomó la palabra y dejó una reflexión alusiva a la fecha: «Belgrano estaría contento en el día de hoy», señaló entre otros conceptos, destacando el marco de unidad y el comportamiento de los cientos de niños y niñas que protagonizaron la jura.
Tras sus palabras, el intendente Ustarroz destacó que este momento se daba en el marco particular de un mundial de fútbol, lo que ocurre cada cuatro años. El primer mandatario recordó: “Belgrano decía que no buscaba la grandeza, sino la unidad de los americanos y la grandeza de la patria. Cuando nosotros miramos a los niños de la ciudad, vemos el presente y el futuro de nuestra patria. Por eso, como adultos debemos asumir responsabilidades con su porvenir”.
El jefe comunal, Ustarroz, también expresó: “Sabemos que se prepararon durante la semana para este encuentro en esta fecha especial. Honrar la promesa es verdaderamente algo hermoso y que, sin duda, recordarán siempre”.y procedió a tomar la tradicional promesa a los alumnos que en filas y frente a las banderas de ceremonias estaban expectantes. Eso desató el aplauso cerrado y los festejos de los familiares que acompañaron a las banderas con teléfonos en alto para registrar el momento.
Más allá del estricto protocolo institucional, la convocatoria comunitaria generó un inmediato beneficio económico para la zona céntrica. Al cierre del acto, las familias y asistentes pudieron disfrutar de la Feria de Productores locales que permaneció montada en la plaza San Martín durante toda la jornada.
Asimismo, la propuesta gastronómica de los bares y cafeterías del centro registró un movimiento inusual. Coincidiendo con la jornada previa al Día del Padre —una fecha con un tinte comercial de gran relevancia—, el flujo de vecinos permitió que numerosos comercios locales incrementaran en algo sus ventas, logrando un alivio financiero y la posibilidad de «hacer caja» tras un prolongado período de estancamiento en el sector.
