El reconocido médico Psiquiatra dialogó en la mañana de la radio por Santa María FM 88.1 sobre la viralización de agresiones y la búsqueda de reconocimiento en redes sociales generan nuevos desafíos para la prevención y el abordaje de los conflictos.-
El ataque ocurrido en San Cristóbal, Santa Fe, el 30 de marzo de 2026, que terminara con un muerto y heridos, fue seguido por una serie de amenazas de tiroteos en escuelas de distintas provincias durante estas semanas, y renovó algo a lo que estamos asistiendo como sociedad sin encontrar respuestas adecuadas: la violencia en el ámbito escolar.
La reacción inmediata suele ser similar: hablar de una “epidemia” y sacar conclusiones y actuar en consecuencia a lo que la palabra sugiere, un brote, la eclosión súbita de algo.
Sin embargo, ese diagnóstico, aunque comprensible, es impreciso: en lugar de plantear un proceso dinámico y con un origen multifactorial, y sin duda de larga data, agrupa fenómenos distintos bajo una misma etiqueta y esto dificulta entender qué está ocurriendo realmente. Desde ya, aleja la posibilidad de tomar medidas efectivas.
En esa búsqueda de explicaciones monocausales surgen las redes, el bullying, la familia etc. Todas ellas, sin duda, parte del tema pero como detrás de toda afirmación parcial se esconde la falsedad de la premisa.
No es lo mismo una pelea entre alumnos, el bullying, la violencia que los chicos traen desde sus hogares o los episodios extremos. Mezclar todo genera impacto, pero impide el análisis.
En el área de los comportamientos sociales y medios, la llamada agenda setting, un concepto de Maxwell McCombs y Donald Shaw, que postula que los medios no nos dicen qué pensar, pero muchas veces sí sobre qué pensar.
