A medio siglo de la Masacre de San Patricio, Mercedes rinde homenaje a los religiosos palotinos

Al cumplirse 50 años del sangriento atentado conocido históricamente como la «Masacre de San Patricio», la comunidad de Mercedes dio inicio este lunes a un programa oficial de actos conmemorativos para mantener viva la memoria de los tres sacerdotes y dos seminaristas de la comunidad de los Padres Palotinos que fueron víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar argentina.

El comienzo de las actividades de homenaje, de acceso libre para toda la ciudadanía, fue encabezado por las autoridades municipales junto a referentes de la Iglesia local y organismos de Derechos Humanos.

El intendente de Mercedes, Juan Ignacio Ustarroz, junto al actual legislador nacional Eduardo «Wado» de Pedro, participaron activamente de los tributos institucionales. Al respecto, el jefe comunal remarcó la importancia del acompañamiento a la comunidad eclesiástica local, señalando que «la memoria es compromiso con el presente y el futuro» y ratificando el histórico reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.

En tanto, en el marco de la conmemoración, desde el Honorable Concejo Deliberante hicieron entrega de una placa conmemorativa, reafirmando el compromiso con la memoria, la verdad y la defensa de los valores democráticos. «Mantener viva la memoria es una responsabilidad colectiva y un compromiso con las generaciones presentes y futuras», dijo al respecto Mariana San Martín, presidenta del HCD local.

La Masacre de San Patricio, perpetrada en la madrugada del 4 de julio de 1976 en la casa parroquial de la Iglesia de San Patricio del barrio porteño de Belgrano, se consolidó como el ataque más grave sufrido por una orden religiosa en el país. En aquella oportunidad, un grupo de tareas del régimen dictatorial acribilló a balazos a los sacerdotes Alfredo Leaden, Pedro Duffau y Alfredo Kelly, y a los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti.

El crimen se convirtió en un símbolo de la persecución de la dictadura hacia los sectores de la Iglesia Católica comprometidos con la opción por los sectores vulnerables y la denuncia de las violaciones a los derechos humanos.

De acuerdo con el programa oficial diseñado por las instituciones organizadoras para articular el ejercicio de memoria en Mercedes, el esquema de encuentros se desarrolla bajo el siguiente cronograma temporal:

Lunes 6 de julio

10:30 hs. – Misa Recordatoria: Se celebró un oficio religioso central en las instalaciones de la Parroquia San Patricio de Mercedes.

12:00 hs. – Responso y ofrenda floral: Autoridades y asistentes se trasladaron al Cementerio Municipal de Mercedes, donde se rindió un tributo institucional y un momento de oración en memoria de los religiosos.

18:00 hs. – Muestra artística y documental: En la sede del Honorable Concejo Deliberante quedará inaugurada esta tarde la exposición titulada “Juntos vivieron, juntos murieron. La entrega de los mártires palotinos”. Esta propuesta de rescate histórico y visual está a cargo de Marcela Brown y cuenta con el soporte técnico del Archivo de Derechos Humanos local.

Miércoles 8 de julio

19:00 hs. – Presentación de libro y debate: Bajo el lema “La verdad los hará libres”, se llevará a cabo en la Iglesia San Patricio la presentación del volumen de investigación histórica “La Iglesia Católica en la espiral de violencia en la Argentina (1966-1983)”. El panel de exposición y análisis contará con el acompañamiento y la participación activa de Monseñor Jorge Eduardo Scheinig.

Masacre de San Patricio – Mártires Palotinos ( por Carlos Mendez )

4 de Julio de 1976. Domingo. Mucho frío. Poco sol. Eran las 8 de la mañana y suena el timbre en casa. Atiende mi padre, que como siempre ya estaba levantado. Era el Padre Peter muy acongojado, y a punto de llorar, le da la triste noticia de lo sucedido en la Parroquia San Patricio de Belgrano.

Enseguida mi padre nos lleva la triste noticia. Nosotros vivíamos en diagonal con la manzana donde se encuentra la Iglesia en Mercedes; el lugar donde vivián los sacerdotes y el colegio.

En esos momentos se vivían cosas muy feas, todos los días nos enterábamos de encarcelamientos, desapariciones y muertes de amigos y compañeros.

Se vivía muy mal.  Casi de inmediato nos acercamos a la Iglesia, estábamos todos muy consternados.

Algunos buscaban responsables, culpaban a los grupos guerrilleros. Otros eran mas cautelosos con sospechas al gobierno de la dictadura y otros nos dimos cuenta de quienes eran los responsables de la masacre.

Los sacerdotes tenían miedo. Bueno, todos teníamos miedo, se vivía con mucha incertidumbre esos momentos tan tristes.

Desde lo personal nunca pensé que serían tan asesinos de tomar venganza con sacerdotes y seminaristas.

Siguieron asesinando gente de la Iglesia como a Monseñor Angelleri, Obispo de La Rioja y también a Monseñor Ponce de León, Obispo de San Nicolas.

Los ejecutores de la masacre integrantes de un grupo de tareas, no tuvieron piedad en hacer semejante hecho, pero detrás de esto estaba el gobierno de la dictadura.

El presidente de facto llamado Videla concurría a misa a la Iglesia San Patricio de Mercedes; en esta ciudad vivía su madre.

Este hecho nos demostró que estaban dispuesto a todo; asesinaron nenes, jóvenes, adultos, sacaban bebes a las madres, torturaban, robaban bienes muebles e inmuebles, como bien lo manifestó el Padre Alfie en una de sus homilías.

Ninguno de los que habíamos tenido una militancia, sea trabajando en un barrio, enseñando el catecismo, ayudando a los más vulnerables o simplemente por ser conocido, amigo o compañero de trabajo o de la escuela teníamos la vida asegurada, dependíamos de ellos. Eso repercutió mucho en nuestra vida personal.

El día 4 de julio los sacerdotes y seminaristas asesinados permanecieron en la parroquia de Belgrano, donde se ofició una misa.

El día 5 de julio de 1976, los cuerpos de los mártires palotinos arribaron a la Iglesia San Patricio de Mercedes, donde el Obispo de la Diócesis Monseñor Tome junto a Monseñor Leaden, hermano de uno de los sacerdotes asesinados, oficiaron un responso.

La iglesia estaba llena de gente, ex alumnos, alumnos del colegio, amigos que habían estado en Mercedes en algún momento, vecinos de la Ciudad, familiares.

Recuerdo que la madre de Alfie vivía en la misma cuadra y allegados me contaron que al enterarse de lo sucedido manifestó: “prefiero ser la madre de los asesinados que no la madre de un asesino”.

También se veían personas que habían venido a espiar, son fácil de detectar, seguramente no vinieron a dar el pésame sino a buscar gente, ya que muchos no pudieron asistir porque iban a ser secuestrados o arrestados.

También había patrulleros de la provincia y coches de la federal.

En ese estado vivíamos con patrulleros y camiones del ejército recorriendo la ciudad.

Mercedes era una ciudad sitiada.

De la misma manera que en el barrio de Belgrano acusaban a los seminaristas y sacerdotes, en Mercedes pasaba exactamente lo mismo: quienes teníamos un compromiso éramos tratados de subversivos, comunistas, guerrilleros.

La sociedad estaba dividida, como ahora. La grieta ya existía y creo que desde que nació nuestro país.

Muchas lágrimas se veían en los feligreses, era una pesadilla. Pero la triste realidad la teníamos delante nuestro, los momentos que vivíamos eran de angustia, la gente no tomaba conciencia de los crímenes que se estaban cometiendo, la frase “por algo será “estaba vigente en Mercedes como tantos otros lugares del país.

Se había asesinado a  cinco mártires que vivián haciendo apostolado sirviendo al Señor.

Nunca la Iglesia Argentina había sufrido semejante ataque.

Con la entrega de sus vidas dieron testimonio de amor al necesitado, al humilde, a los enfermos, a los que sufren injusticias y a las personas que estaban siendo perseguidas por la dictadura.

Nos enseñaron que no debíamos buscar venganza, eso era odio. Un cristiano debe dar testimonio viviendo con la paz que solamente nos da la verdad y esa verdad está en Dios.

De los cinco palotinos asesinados con el único que tuve la oportunidad de hablar fue con el Padre Alfie, y era un cura bueno siempre con una sonrisa.

Estudie en el Colegio San Patricio de Mercedes donde curse de 1963 a 1974 o sea primaria y secundaria. Siempre estuve muy cerca de la Iglesia donde participaba en la misa como monaguillo o como lector. Los sacerdotes siempre iban a casa ya que mi familia, principalmente mis padres, eran muy cercanos a los palotinos. Tal es así que la casa donde vivíamos perteneció a la Congregación y ellos la vendieron a mis padres; en esa ocasión lo conocí al Padre Leaden ya que era el Provincial.

Fui integrante de un grupo de jóvenes católicos que tratabamos de ver al mundo de otra forma, en otras palabras, éramos idealistas, no solamente esto ocurría en Mercedes sino también en todos lados, tal es así que el Padre Alfie era asesor espiritual de los jóvenes de San Antonio de Areco, por lo que él desde el inicio de su sacerdocio estaba con los jóvenes, acompañándolos, asesorándolos y dando su vida.

Al padre Duffau no lo conocí igual que a los seminaristas, pero mi dolor y el de muchos fue muy grande en la manera atroz que estos asesinos actuaron mandados por alguien.

La investigación que se realizó en un primer momento se suspendió, justicia era para algunos, para otros no; exactamente hoy pasa lo mismo.

De la Iglesia solamente se pronunciaron algunos obispos. Nunca se pidió el esclarecimiento y la verdad de lo sucedido, nuestro dolor continúa hasta que sepamos quienes fueron los ejecutores y quienes los mentores de este hecho que afecto a la Congregación Palotina y a todos los feligreses de las distintas iglesias.

Seguiremos pidiendo justicia por los cinco mártires Palotinos, por los 30.000 compañeros desaparecidos y por todos los que sufrieron con la dictadura cívico militar iniciada el 24/3/1976, comienzo de una noche que se prolongo durante varios años.

Que solamente brille para los cristianos la luz del Señor que nos inspiró en el amor hacia el prójimo y principalmente por quienes sufren injusticias.

Alfredo, Pedro, Alfie, Emilio, Salvador, siempre presentes en nuestros corazones.