Alerta en el peaje de Olivera: inminentes despidos por la automatización de cabinas y hermetismo sindical

Una profunda preocupación e incertidumbre se instaló en la planta de personal de la estación de peaje de Olivera, ubicada sobre la Ruta Nacional 5, ante la inminente ola de despidos masivos que afectaría a la gran mayoría de sus operarios.

La medida responde al plan de automatización de las cabinas de cobro que impulsa el Gobierno nacional para reemplazar las cajas manuales por sistemas de Telepase y lectura tecnológica de patentes. De un plantel actual que ronda los 80 trabajadores —muchos de ellos residentes del partido de Mercedes—, las proyecciones indican que solo un cupo muy reducido de operarios lograría conservar su puesto de trabajo.

El conflicto se desarrolla, además, bajo un estricto hermetismo. Según fuentes consultadas, el Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA) bajó una directiva orgánica directa a sus delegados de base prohibiendo de manera tajante la entrega de notas o declaraciones a los medios de comunicación.

Esta postura de «silencio gremial» y aparente pasividad generó fuertes críticas internas y suspicacias en el sector político local, donde se apunta a las conducciones sindicales de haber pactado las condiciones de retiro con la administración central de Javier Milei.

El proceso de desmantelamiento de los puestos de atención presencial coincide con la inminente transición hacia una nueva empresa concesionaria del corredor vial. El dirigente local Marcelo César Suárez advirtió sobre la gravedad del impacto socioeconómico que esto representa para la comunidad: «Es un tema serio, porque vamos a seguir pagando peaje, mucho más que antes y sin trabajadores. Milei consiguió que los trabajadores tengan miedo de hablar para no perder su laburo».

Asimismo, Suárez anticipó que el desembarco de la nueva firma vendrá acompañado de reclamos políticos desde Mercedes, ya que la automatización eliminó de hecho el histórico beneficio de rebaja tarifaria por cercanía que poseían los vecinos mercedinos. «Mercedes tenía un convenio que vamos a pedir nuevamente cuando asuma la nueva empresa», adelantó el dirigente, quien además apuntó contra la complicidad de gestiones anteriores «que dejaron que este sistema ilegal e inconstitucional se instale en todo el país, como ocurre ahora con la Ruta 6, donde AUBASA también colocará peajes».

A la angustia por la continuidad laboral, se le sumaron durante la última semana momentos de zozobra vinculados a las condiciones edilicias dentro de la propia estación de peaje. Versiones internas alertaron sobre cortes en los servicios y severas jornadas de frío para el personal debido a la falta de calefacción. No obstante, fuentes ligadas a la operatividad de la planta aclararon que la problemática obedeció de manera estricta a que se había acabado el stock de gas en el depósito de la estación, contingencia técnica que ya habría quedado solucionada en las últimas horas.

A pesar de haberse resuelto este percance logístico menor, la zozobra entre las familias de los empleados sigue siendo total ante las listas de cesantías que ya circulan de manera informal. Los trabajadores temen que el avance tecnológico desregulado funcione como la antesala de un desarraigo laboral definitivo en una de las principales fuentes de empleo formal vinculadas al mantenimiento del corredor vial regional.