El Municipio de Luján intensifica los controles vinculados a la aplicación de agroquímicos en distintos puntos del partido, con el objetivo de verificar el cumplimiento de la normativa vigente y prevenir situaciones que puedan afectar la salud de la comunidad y el ambiente.
En ese marco, esta semana el área de Inspección realizó actuaciones relacionadas con aplicaciones terrestres. En uno de los procedimientos, desarrollado en Carlos Keen, se incorporó material fílmico aportado por vecinos sobre una presunta aplicación con un equipo terrestre en un sector alcanzado por las restricciones de distancia establecidas por la normativa. La actuación fue elevada al Juzgado de Faltas para su intervención y sanción.
Asimismo, en otra inspección se verificó el traslado de un equipo terrestre sin inscripción en el Registro Municipal de Aplicadores, por lo cual se intimó al responsable a presentar ante el Municipio la documentación correspondiente y exigida para desarrollar la actividad.
La Ordenanza N.° 5953 regula la utilización de agroquímicos en Luján y establece, entre otras disposiciones, restricciones para las aplicaciones terrestres en áreas urbanizadas y zonas de población consolidada, zonas de resguardo en torno a establecimientos educativos, centros de salud, viviendas aisladas y áreas protegidas, además de prohibir las aplicaciones aéreas con destino agropecuario en todo el distrito.
La normativa también contempla sanciones ante los incumplimientos. La violación de los límites establecidos para fumigaciones terrestres prevé multas de 30 módulos para una primera sanción, 40 para una segunda y 60 para una tercera, además del decomiso de productos y equipos si fuera necesario.
Ante la reiteración en la infracción se puede disponer la exclusión del Registro Municipal de Aplicadores.
Para realizar denuncias por presuntas infracciones a la normativa, los vecinos y vecinas pueden comunicarse al número 109 del Centro Operativo de Monitoreo (COM).
En reación a esto, la Biblioteca Popular de Carlos Keen debió cerrar sus puertas y suspender la atención al público debido a una fumigación con agroquímicos realizada en terrenos lindantes.
La medida fue adoptada por los responsables del espacio para resguardar la salud de los vecinos y concurrentes ante la exposición a los productos aplicados en las inmediaciones.
El episodio puso nuevamente en agenda la problemática de la convivencia entre la actividad agropecuaria intensiva y las zonas urbanas o de uso público.
En localidades rurales como Carlos Keen, la cercanía con los campos de cultivo expone de manera constante a la población a los efectos de la deriva de agrotóxicos, un fenómeno no deseado que afecta tanto la salud comunitaria como el desarrollo de la vida social y cultural.
A través de sus canales oficiales de comunicación, la institución emitió un comunicado para advertir sobre la situación. En la publicación, acompañada por una imagen alegórica, manifestaron que la decisión de interrumpir las actividades buscó «priorizar el cuidado y la seguridad de la comunidad», al tiempo que instaron a «tomar conciencia sobre la gravedad del asunto».
La denuncia pública de la biblioteca se enmarca en el espíritu de reclamos colectivos como las campañas de «Paren de Fumigar», impulsadas por asambleas socioambientales y comunidades rurales.
Estas iniciativas promueven el establecimiento de zonas de resguardo ambiental sin fumigaciones aéreas ni terrestres cerca de viviendas y escuelas, instando al debate sobre modelos de producción sustentables que respeten el bienestar de la población.
