Coro Municipal de Suipacha brilló con la Misa Criolla en un espectáculo navideño

El Coro Municipal de Suipacha ofreció un emotivo espectáculo en el templo de la parroquia Nuestra Señora del Rosario, interpretando la icónica Misa Criolla de Ariel Ramírez, compuesta en 1964.

La presentación contó con la dirección de Mauro Ferreira y la colaboración de destacados instrumentistas locales: Luciana Racchi en percusión, Juan Arroche en charango, Fernando De Rose en guitarra y Gerardo Báez como voz solista.

El evento, realizado en vísperas de las celebraciones navideñas, reunió a una destacada formación coral integrada por:

Martha Cabrera
Milagros Roldán
Graciela Alonso
Nicky Vella
María José Barberon
Malala Oliveras
Leticia Cruz
Míriam Manfredi
Fernanda Benítez
Alejandra Coudeau
Elsita Cordoni
Mercedes Geoghegan
Nardo Palacios
Horacio Pera
Juan Martín González
Juan Corradi
Alejandro Sanguinetti
Daniel Suárez
Jorge Martínez
Jorge Patalagoity
Carlos Burnes
Fabián Gómez

La presentación fue muy valorada por el público, que disfrutó de una noche especial llena de música y tradición en la ciudad.

El director Mauro Ferreira destacó: “Interpretar la Misa Criolla siempre es un desafío y un placer. Este concierto es nuestro regalo para la comunidad en estas fiestas”.

La combinación de voces y talento instrumental local reafirmó el lugar de Suipacha como una tierra de artistas, donde la música y la cultura son parte esencial de la identidad de la ciudad.

Con Ocasión del Año Jubilar: Peregrinos de esperanza

Unidos al Papa Francisco y a toda la Iglesia Universal.

El Papa Francisco, como Pastor de la Iglesia Universal, con su autoridad Apostólica y de acuerdo a la tradición de la Iglesia, ha convocado a un nuevo año Jubilar invitándonos a ser “Peregrinos de la esperanza”.

En profunda comunión con él y como pastor de esta Iglesia Particular de Mercedes-Luján, junto a mi hermano y obispo auxiliar Mauricio Landra, es que inauguramos solemnemente este tiempo jubilar en nuestra Iglesia Catedral.

El Santo Padre Francisco que es un sabio y cuidadoso examinador y escrutador de los signos de los tiempos, percibe que el mundo necesita urgentemente un baño de Esperanza y de la Misericordia de Dios, porque son muchas las situaciones que las mayorías humanas enfrentan para vivir con dignidad. Juzga además, que en tiempo de guerras tan complejas como absurdas, todos, en todo el mundo, necesitamos apaciguar los corazones, recibiendo de parte del Bueno de Dios, el don de la Paz.

Precisamos Paz con urgencia. Paz para los pueblos martirizados. Considera entonces Francisco que es importante ser “Peregrinos de Esperanza”, ya que ésta no defrauda y así, volver a descubrir el horizonte de Vida Plena a la que está llamada cada persona y la humanidad toda. Esperanza que da sentido a la vida. Al mismo tiempo, nos invita a que la Iglesia sea facilitadora para que todos puedan encontrarse con “el
Rostro Misericordioso de Dios”. Entonces, en este año jubilar, la propuesta pastoral que nos hace el Papa, no es pasar por “la puerta”, sino “peregrinar” hacia el encuentro con el Señor de la Misericordia y
renovar así nuestra esperanza.

Esto implica de parte de toda la Iglesia “no quedar atrás en su apoyo a la necesidad de una alianza social para la esperanza, que sea inclusiva y no ideológica, y que trabaje por un porvenir que se caracterice por la sonrisa de muchos niños y niñas que vendrán a llenar las tantas cunas vacías que ya hay en numerosas partes del mundo. Pero todos, en realidad, necesitamos recuperar la alegría de vivir, porque el ser
humano, creado a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,26), no puede conformarse con sobrevivir o subsistir mediocremente, amoldándose al momento presente y dejándose satisfacer solamente por
realidades materiales. Eso nos encierra en el individualismo y corroe la esperanza, generando una tristeza que se anida en el corazón, volviéndonos desagradables e intolerantes”.

Nuestra Iglesia Arquidiocesana, llamada a la Comunión-Misión-Misericordia Nosotros hemos realizado y celebrado nuestro propio Sínodo sobre “Evangelización y Catequesis Hoy” que nos ha dejado un rumbo y un camino concreto a transitar por todas las comunidades. Tres son los desafíos que hemos descubierto como la llamada que el mismo Dios nos está haciendo y a la que nos comprometimos a escuchar y responder, porque creemos que esa es su voluntad. ComuniónMisión- Misericordia.

El Sínodo nos dice que nuestra misión es llegar a todos, todos, todos, en sus circunstancias concretas de vida, para lo cual, debemos fortalecer nuestra comunión afectiva y efectiva. Comunión entre personas,
entre grupos, entre generaciones. Comunión real, existencial, vital, que nos haga sentir a gusto en nuestras comunidades y fortalecidos para el desafío de la misión. Comunión también de las estructuras
parroquiales, zonales, arquidiocesanas. Pero, también volvimos a descubrir con serena alegría, que el estilo de nuestra vida eclesial y pastoral, igual que el estilo de Jesús, es la Misericordia. Queremos y necesitamos ser una Iglesia llena de misericordia con todos y hacia todos. Misericordia que se expresa en nuestra capacidad de recibir a todos, escucharlos, acogerlos, incluirlos e integrarlos. Misericordia que se vive en el perdón cotidiano hacia el interior de nuestras familias y comunidades y que se da a toda persona que los busca y lo necesita. Misericordia que se vuelca hacia toda persona que se encuentra herida, rota, desposeída, en soledad, en angustia, en enfermedad y se expresa en poder dar una mano sencilla y franca que le hace sentir al otro que es valioso, valiosa, digno. Es la misericordia de Dios que nos da el “poder de llegar a ser hijas e hijos de Dios” (Jn. 1,12).

El año Jubilar que el Papa Francisco nos invita a transitar es para nosotros la ocasión de vivir de manera concreta el camino de la Misericordia que nos pide nuestro Sínodo y ofrecerlo a manos llenas y brazos
abiertos a todos. Llamados a vivir la Misericordia en el perdón concreto Les proponemos que sea un año fuerte de perdón sincero y concreto porque allí podemos experimentar la Misericordia Viva del Señor que sostiene nuestra misericordia, la que damos y recibimos cuando perdonamos. Perdón en las familias. Necesitamos poder sanar los vínculos familiares que son tan necesarios para nuestra vida, para nuestro presente y futuro, para nuestro desarrollo y crecimiento. Perdonarnos en la familia es intentar reponernos, fortalecernos, dando paso a lo mejor de cada uno y de la misma familia toda. El jubileo es un tiempo propicio para volver a elegirnos con todo el corazón. Perdón en nuestras comunidades. Muchas veces, al interior de nuestras comunidades parroquiales hay heridas que nos separan y en ocasiones nos enfrentan. El jubileo es el tiempo para perdonarnos, volver a la amistad y generar comunión. Necesitamos ejercitarnos en el perdón para ser comunidades sanas y testimoniales, capaces de ofrecer en nuestros vecindarios un espacio distinto, donde el que lo deseé encuentre hermanas y hermanos creyentes, peregrinos de esperanza y unidos en la caridad.

Perdón en nuestros vecindarios y ciudades. Los cristianos vivimos insertos en nuestros barrios, somos vecinos. Sin embargo, a veces nos peleamos con el que convivimos y encontramos en la calle, en los
lugares que frecuentamos para hacer las compras y vivir lo cotidiano. El jubileo es el tiempo de volver a descubrir la fuerza del testimonio que se alcanza con una vida coherente. No podemos ir a misa los
domingos y pasar de largo frente al vecino con el que me peleé o aquel que me está necesitando.

Perdón en nuestros lugares de trabajo. Allí pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Muchas veces, nuestros compañeros de trabajo son como una segunda familia. Allí también hay experiencias dolorosas
en las que por alguna circunstancia nos hemos lastimado. El jubileo es un año bueno para proponernos volver a empezar y hacer de nuestros lugares de trabajo un lugar de fraternidad. Perdón en nuestro país. El país no nos queda lejos, está en nuestro corazón, en nuestros pensamientos y en nuestra manera de convivir socialmente. Necesitamos alcanzar una real amistad social, que significa la capacidad que todos tengamos que saber convivir en medio de las diferencias. Los cristianos debemos dar una mano para generar una convivencia social de mayor calidad de vida. Necesitamos perdonar e invitar al perdón. Esto no significa resignar la memoria, porque perderíamos nuestra identidad. Pero podemos intentar perdonarnos porque mucho nos hemos maltratado. Perdonarnos para alcanzar diálogos constructivos que posibiliten una Patria de hermanos.

Perdón de las deudas económicas. Un tema muy delicado para la vida cotidiana, familiar y social, son las deudas económicas. Las deudas hay que pagarlas, pero el Jubileo también es un tiempo para animarnos
a perdonarlas, ya que ellas junto a los intereses financieros que se actualizan al ritmo inflacionario y/o usurario, se convierten en algunos casos prácticamente impagables. Más allá de lo que es justo, es
posible dar vuelta la página, para ayudar a que muchos hermanos no vivan condenados de por vida. Algo parecido pasa con los países más pobres, a los que los organismos internacionales les exigen la
devolución de la plata pero con intereses que rayan con la usura. El Papa está pidiendo con fuerza, que los países más ricos perdonen las deudas a los países más pobres para que puedan encontrar el propio
camino del desarrollo. Podemos tener razones estrictamente religiosas, que muchas veces son inéditas, magnánimas, generosas y nos invitan a salir de los razonamientos lógicos. Perdonar las deudas
económicas en una acción llena de un sentido religioso de la vida que privilegia la misericordia por sobre la justicia. Este perdón se alimenta y enriquece con la práctica del sacramento de la reconciliación. Es bueno que en el año jubilar, volvamos a la práctica de la confesión que lleva directamente a la experiencia de la Misericordia del Padre que siempre nos perdona. Porque nuestros pecados son importantes, pero lo es mucho más la Misericordia del Padre, que nos la hace explícita cuando un sacerdote, en Su Nombre, nos perdona.

Misericordiosos y solidarios con los enfermos, los ancianos, los presos y los más pobres. El Papa Francisco nos invita en este Jubileo a estar muy atentos y solidarios con los más frágiles y con el mundo que habitan: sus hogares, las casas de ancianos, las cárceles, los barrios pobres y la misma calle. Cada uno de nosotros sabe que este tiempo histórico que nos toca vivir es maravilloso en tantos avances tecnológicos, médicos y también humanos; pero simultáneamente, es un mundo que no le da las mismas oportunidades a todos, que excluye, que se desentiende, que es indiferente, que arroja a soledades profundas y que lastima. Sabemos en lo profundo de nuestros corazones que son muchos los que están sufriendo diferentes formas de dolor y que necesitan sí o sí de corazones misericordiosos y manos solidarias.

El año Jubilar es un tiempo oportuno para acercarnos y acortar distancias. Nuestro Sínodo se manifestó pidiéndole a nuestra Iglesia de Mercedes-Luján que todo lo viva con el estilo que tenía Jesús: la Misericordia. Nuestras celebraciones, nuestra catequesis, nuestra caridad, nuestra evangelización hacia todos, todos, todos, debe ser al estilo de Jesús: todo con misericordia. Visitemos enfermos, ancianos, presos, acompañemos a los pobres, seamos servidores de esta Buena Noticia: “nuestro Dios nos ama con amor preferencial a cada una y a cada uno de los seres humanos que habitamos este suelo bendito”.

Nuestras Iglesias Jubilares y dos momentos pastorales muy importantes Será una ocasión de peregrinación hacia los lugares designados como Iglesias Jubilares: la Basílica de Nuestra Señora de Luján; la Catedral, en la ciudad de Mercedes; la parroquia San Marcos Evangelista, en la ciudad de Marcos Paz; la parroquia San Pedro Apóstol, en la ciudad de Chivilcoy y San Ignacio, en la ciudad de Junín. Serán lugares a los que invitamos a peregrinar de manera personal y comunitaria. Sería muy conveniente que ese día se prepare muy bien todo lo que reflexionaremos y rezaremos en el camino y la llegada al lugar de destino, siempre en torno a la esperanza. Designo también como Iglesia Jubilar a Nuestra Señora de la Guardia, en la ciudad de Mercedes y al Hogar de Cristo, San Francisco de Asís, que allí reside. Considero es un lugar hermoso para ir de peregrinación en comunidad, o personalmente, al encuentro del Señor de la Misericordia que se nos manifiesta en los jóvenes que viven en el Hogar. Es un lugar para ir a rezar y encontrarse desde el corazón, con hermanos que desean salir de noches muy oscuras y que ya han iniciado un camino de recuperación, que es sin duda un camino de esperanza. Les pido que se animen a peregrinar hacia allí y conocer un lugar que ayuda a descubrir lo valiosa que es toda vida que hace la elección de caminar con esperanza porque, si así no se hiciese, es imposible. Preparen una linda peregrinación y reciban allí las indulgencias del año Jubilar.

Tendremos además, dos eventos Arquidiocesanos que proponemos dentro del marco del Jubileo, como momentos de peregrinación, que son de suma importancia: “La peregrinación de toda la arquidiócesis
hacia el Santuario de nuestra Madre de Luján”, el 11 de mayo, donde daremos por terminado el año de celebración de los 90 años de nuestra Arquidiócesis, y “La jornada mundial de los pobres”, que se
realizará en noviembre del 2025.

Las indulgencias: Al mismo tiempo, estamos invitados a alcanzar durante el año jubilar y en diversas circunstancias el don de las indulgencias. Nos dice el Papa Francisco: “La indulgencia, en efecto, permite descubrir cuán ilimitada es la Misericordia de Dios. No sin razón en la antigüedad el término “misericordia” era intercambiable con el de “indulgencia”, precisamente porque pretende expresar la plenitud del perdón de Dios que no conoce límites. El sacramento de la Penitencia nos asegura que Dios quita nuestros pecados. Resuenan con su carga de consuelo las palabras del Salmo: «Él perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. […] El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; […] no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados» (Sal 103,3-4.8.10-12). La Reconciliación sacramental no es sólo una hermosa oportunidad espiritual, sino que representa un paso decisivo, esencial e irrenunciable para el camino de fe de cada uno. En ella permitimos que Señor destruya nuestros pecados, que sane nuestros corazones, que nos levante y nos abrace, que nos muestre su rostro tierno y compasivo. No hay mejor manera de conocer a Dios que dejándonos reconciliar con Él (cf. 2 Co 5,20), experimentando su perdón. Por eso, no renunciemos a la Confesión, sino redescubramos la belleza del sacramento de la sanación y la alegría, la belleza del perdón de los pecados.

Sin embargo, como sabemos por experiencia personal, el pecado “deja huella”, lleva consigo unas consecuencias; no sólo exteriores, en cuanto consecuencias del mal cometido, sino también interiores, en
cuanto «todo pecado, incluso venial, entraña apego desordenado a las criaturas que es necesario purificar, sea aquí abajo, sea después de la muerte, en el estado que se llama Purgatorio». Por lo tanto,
en nuestra humanidad débil y atraída por el mal, permanecen los “efectos residuales del pecado”. Estos son removidos por la indulgencia, siempre por la gracia de Cristo, el cual, como escribió san Pablo VI, es
«nuestra “indulgencia”».

Esa experiencia colma de perdón no puede sino abrir el corazón y la mente a perdonar. Perdonar no cambia el pasado, no puede modificar lo que ya sucedió; y, sin embargo, el perdón puede permitir que
cambie el futuro y se viva de una manera diferente, sin rencor, sin ira ni venganza. El futuro iluminado por el perdón hace posible que el pasado se lea con otros ojos, más serenos, aunque estén aún surcados
por las lágrimas”. “De la abundancia del corazón habla la boca” (Lc 6,46). Estamos llamados por el Señor a vivir en coherencia y autenticidad de vida. Para ello necesitamos de la Gracia de Dios, que decide habitar en nosotros y entre nosotros, para llevar a toda la humanidad a mayor plenitud de vida.

El Papa Francisco nos ha regalado una Carta Encíclica bellísima: “Dilexit Nos”, “Nos Amó”, “Sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo”, en la que nos invita a dejarnos amar por el Señor. Les pido
que la lean, sin darse cuenta, en su lectura atenta, estarán haciendo un retiro espiritual. Dejémonos amar por el Señor, dejemos que su generoso Amor trasforme nuestra vida desde bien adentro, desde el corazón. Ayudémonos a cuidar el corazón de cada uno para que no se convierta en piedra. Cuidémonos para no perder sensibilidad hacia todos, pero muy especialmente, hacia los que enfermos, los que sufren, los pobres.

Que nuestra boca hable con palabras de paz. Que nuestras manos levanten al caído. Que nuestros pies estén ligeros para ir hacia el necesitado. Que el Jubileo nos impulse a hacer bien concretas los frutos y las orientaciones de nuestro Sínodo. Que el Jubileo transforme nuestras vidas y sea por medio de nosotros, los que seguimos a Jesús, un año de Paz y de Luz para el mundo.

Que la Madre del Señor y Madre nuestra, María de las Mercedes y de Luján, camine con nosotros todos los días de este año Jubilar y nos lleve hacia el Jesús que vive entre nosotros.

Con mi hermano, Mons. Mauricio, les damos nuestra bendición y un abrazo sincero y fraterno. Siempre rezamos por ustedes.

+ Jorge Eduardo Scheinig
Arzobispo Metropolitano
de Mercedes-Luján

Cuidado de los alimentos durante la temporada de calor

En verano suele incrementarse el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por alimentos, debido a que, por las altas temperaturas y la humedad ambiente, es necesario extremar los cuidados al momento de preparar, cocinar y almacenar los alimentos, como una manera más de cuidar nuestra salud.
Para evitar las enfermedades transmitidas por alimentos, te aconsejamos que tengas en cuenta las siguientes recomendaciones:
Al hacer las compras, comenzá por los productos que no necesitan refrigeración y dejá para el final los perecederos como carnes, pescados, aves, lácteos y productos congelados. Confirmá que los productos congelados se conserven a la temperatura indicada en el envase
Al llegar a tu domicilio, colocala inmediatamente en el refrigerador o freezer.
Lavá con frecuencia tus manos y las superficies de la cocina.
Las frutas y verduras deben lavarse cuidadosamente antes de ser consumidas, para evitar tanto la contaminación microbiana como la presencia de productos químicos.
Cociná completamente los alimentos antes de consumirlos (carnes y pollos no deben presentar un color rosado en su interior).
Para manipular carnes y otros alimentos crudos usá utensilios diferentes, separando siempre los alimentos crudos de los cocidos y de los listos para consumir.
Durante los días de calor, los alimentos listos para consumir no deben permanecer fuera de la heladera por más de una hora antes de comerlos, recalentarlos, refrigerarlos o congelarlos. Desechá sobrantes de comida que hayan permanecido sin refrigeración.
Evitá cortar la cadena de frío. Si los transportás fuera del hogar (picnic, playa, etc.) hacelo en cantidades que vayas a consumir y siempre en forma refrigerada (heladera) protegidos del sol. Si esto no es posible, elegí alimentos que soporten mejor las condiciones de temperatura ambiente (enlatados, frutas o desecados).
Para descongelar adecuadamente los alimentos, colocalos dentro de la heladera o utilizá el horno microondas seguido de su cocción inmediata.
 En el caso de alimentos congelados en porciones chicas, éstos pueden cocinarse directamente sin descongelación previa. No los descongeles a temperatura ambiente.
No consumas alimentos en puestos callejeros que no tengan provisión de agua potable, ni jugos, bebidas o helados de procedencia desconocida.
No compres huevos que tengan la cáscara sucia o rota y conservalos refrigerados en su envase original, separados de otros alimentos listos para consumir. Lavalos bien en el momento de cocinarlos. Evitá las comidas, salsas o postres preparados con huevos crudos.
Es un mensaje de la Dirección de Bromatología y la Dirección Municipal de Salud.

La 88.1 les desea una feliz Navidad

CUANDO ES NAVIDAD?

Cada vez que dos personas se entienden y se perdonan, es Navidad.

Cada vez que usted muestra paciencia, es Navidad.

Cada vez que usted ayuda a una persona, es Navidad.

Cada vez que alguien decide ser honesto en todo lo que hace, es Navidad.

Cada vez que nace un niño, es Navidad

Cada vez que se respeta y se auxilia a un anciano, es Navidad.

Cada vez que dos personas se aman con un amor limpio, profundo y sincero, es Navidad.

Cada vez que usted mira a alguien con los ojos del corazón, sin juicios o críticas, es Navidad.

Cada vez que alguien socorre y devuelve dignidad a un animalito, es Navidad.

Cada vez que vas a dividir el pan de tu mesa, es Navidad.

Cada vez que se demuestra amor al prójimo, es Navidad.

Cada vez que usted hace una reforma íntima y busca dar contenido nuevo a su vida, es Navidad. »

PORQUE NAVIDAD es Amor cada día!.
Paz todos los días. Caridad todos los días. Justicia todos los días. Comprensión todos los días. Respeto todos los días. Autoamor todos los días. Acción positiva todos los días. Amor a la vida, todo el día ….. … y es a partir de esas actitudes que nace la Esperanza nace la Alegría nace la Paz.

¡Nunca será una verdadera Navidad mientras conmemoramos sólo una noche con amor y olvidarnos y no respetar el resto del año!

Entonces hagamos un alto, reflexionemos y cuidemos nuestros pensamientos, palabras, emociones y acciones para que nuestra vida sea una constante Navidad!. Es el mejor regalo q nos podemos hacer a nosotros mismos y a los demás.
Que tu Navidad no sea de una noche, no sea de un rato… Que tu Navidad sea eterna… Feliz y eterna Navidad!❤️

Se realizó la consulta pública por obra de cloacas en Gowland, Agote y Jofré

Se concretó la consulta pública previa al llamado a licitación para la construcción de “Redes Cloacales, Estaciones de Bombeo e Impulsión», en Tomás Jofré, Agote y Gowland, con un presupuesto superior a los cuatro mil millones de pesos. Es una gestión de la Municipalidad y que realizará vía la Provincia de Buenos Aires y el Comité de Cuenca del Río Luján.
Importancia
“Es algo realmente muy importante para nuestro Partido y en este caso para las localidades de Gowland, Agote, y Tomás Jofré” comentó el intendente Ustarroz y destacó “el gran trabajo del COMILú, de los equipos técnicos de la Municipalidad, de la Provincia, de cada actor involucrado para dar respuesta a las y los vecinos”, entre otros conceptos.
Consulta
La actividad es fundamental para ver si existía alguna oposición vecinal o grupal respecto a la obra, lo cual no sucedió. Fue realizada en el Teatro Argentino. Se expuso toda la magnitud que implicó y la valía que tendrá para el crecimiento de la zona y los servicios. Estuvo también presente Mariana San Martín, presidenta del Concejo Deliberante.
Se contó, además, con la presencia de responsables técnicos, administrativos y profesionales del Comité de Cuenca del Río Luján que vinieron especialmente para evacuar cualquier eventual duda de las y los vecinos.
Obra
El Ministerio de Infraestructura y Servicios Público (MISP), a través del Comité de Cuenca del Río Luján (ComiLu), dependiente de la Subsecretaría de Recursos Hídricos PBA, realizó la Consulta Pública con el acompañamiento de la Secretaría de Obras de la Municipalidad, a cargo del Arq. Emanuel Pérez Carrera.
Este proceso forma parte de los procedimientos necesarios para la realización de obras y acciones en el marco del Plan de Manejo Integral de la Cuenca del Río Luján, que cuenta con el financiamiento del Banco de Desarrollo para América Latina (CAF).
Desarrollo
Se trata del desarrollo de las obras para la creación de la «Red Cloacal, Estación de Bombeo e Impulsión”, en la localidad de Tomás Jofré, y la «Red Cloacal, Estación de Bombeo e Impulsión», para las localidades de Agote y Gowland, partido de Mercedes, provincia de Buenos Aires.