Con un mensaje centrado en las «agallas» del pueblo, se celebró el tradicional Tedeum presidido por Mons. Jorge Eduardo Arzobispo de Mercedes Luján
En el marco de las celebraciones oficiales por el aniversario de la Declaración de la Independencia, el intendente municipal, Juan Ignacio Ustarroz, encabezó la comitiva institucional que participó del tradicional Tedeum en la Basílica Catedral Nuestra Señora de las Mercedes.
La homilía, oficiada por el arzobispo de la arquidiócesis de Mercedes-Luján, Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, estuvo marcada por una profunda reflexión social en la que se trazó un paralelismo entre el espíritu colectivo de la Selección Nacional de fútbol y la templanza necesaria en la vida cotidiana de los argentinos.
Durante la celebración eclesiástica, que contó con la presencia de autoridades locales, representantes de la comunidad parroquial y delegaciones de estudiantes de distintas escuelas del partido, Scheinig analizó el presente del país a través de los valores del seleccionado deportivo. El arzobispo destacó la falta de «vergüenza para agradecer a Dios» y la capacidad de los futbolistas de reconocer que existen dones recibidos y no solo conquistas alcanzadas. En esa línea, enfatizó el concepto del bien común, asegurando que «nadie juega para sí mismo» y que el secreto del equipo radica en el esfuerzo compartido, un hecho que encuentra eco directo en los hombres y mujeres que diariamente pelean por sus familias, trabajos y sueños.
El eje central del mensaje religioso giró en torno a una declaración del director técnico nacional, quien tras un partido complejo definió que su plantel tenía «agallas». Monseñor Scheinig apropió el término para volcarlo a la realidad comunitaria, describiendo la palabra como «el coraje que aparece cuando las fuerzas parecen acabarse» y la capacidad de levantarse una vez más. «Creo que esa palabra también nos describe; somos un pueblo con agallas», interpeló la máxima autoridad eclesiástica ante los presentes, convocando a mantener la fortaleza interior frente a un horizonte complejo.
Tras la finalización del oficio religioso, la jornada patria prosiguió en el predio exterior del templo. Allí, el intendente Ustarroz, junto a miembros de la comunidad de la Catedral y los alumnos de los establecimientos educativos presentes, procedieron a la plantación de dos árboles de olivo como un gesto simbólico de paz, unidad y memoria en conmemoración de la fecha patria.
El jefe comunal expresó su agradecimiento a las autoridades parroquiales por la convocatoria y celebró la posibilidad de compartir el acto junto a las fuerzas vivas del ámbito civil y educativo de la ciudad.
